¿Se despertó el oro?

Después de varias semanas lateralizando, el oro rompió al alza una zona técnica muy importante. Quienes siguen el mercado de cerca probablemente hayan visto la reacción de estos días y se hayan preguntado si cambió algo de fondo. Yo diría que no!

Durante los últimos meses hubo muchos comentarios diciendo que el oro había dejado de ser atractivo. La realidad es que lo que cambió no fueron los fundamentos, sino el precio.

Después de subir 27% en 2024, 64% en 2025 y marcar máximos históricos a comienzos de este año, no era para nada descabellada una corrección. Desde enero hasta los mínimos de este año, llegó a caer 29%. ¿Es ilógico? No. ¿Por qué? Porque el oro había subido más de 200% en tres años. Suba super violenta. ¿Y la corrección? Acorde a eso!

Veamos el gráfico en semanal:

La tendencia de largo plazo es claramente alcista. Aunque también es verdad que este año acumulaba una caída importante.

¿Perdió valor como activo? No creo. Vale aclarar que ningún activo sube en línea recta para siempre. Y cuando las subas son super violentas (como hasta enero de este año), los riesgos aumentan.

Además, cuando uno mira los grandes mercados alcistas del oro (años 70, 2000 y el actual), la conclusión es que en todos hubo correcciones muy importantes antes de seguir subiendo.

O sea esta caída del oro no necesariamente implicaba que el mercado pensara distinto sobre el metal. En buena medida fue una depuración de una suba extremadamente vertical. 

¿Qué hubiera pasado si el oro no superaba los USD 4.000 a fines del año pasado y este año lateralizaba todo el tiempo? Valdría lo mismo, pero no hubiera sufrido una fuerte caída (y tampoco la última suba violenta). ¿Ahí nadie hubiera dicho que el oro perdió el atractivo? 

Así son los mercados y por eso son tan espectaculares. Psicología pura. Lo mismo pasa con empresas. El negocio puede mantenerse igual y el precio puede sufrir movimientos violentos. Hay mucho ruido y hay que entender bien qué mirar!

¿Hay argumentos que “explicaban” la caída? Sí, había un viento en contra muy claro: la suba de la tasa de interés real. 

Cuando las tasas reales aumentan, el costo de oportunidad de mantener oro también lo hace. Los bonos pasan a ofrecer un rendimiento real más atractivo y eso suele presionar a los metales. 

A eso también se sumó otro factor importante: el dólar. Durante buena parte de la corrección del oro, el DXY recuperó fuerza y volvió a apreciarse. 

De hecho, el mínimo del dólar (DXY) coincidió prácticamente con el máximo del oro, ambos a comienzos de este año. Desde entonces, el DXY se llegó a apreciar más de un 6%, perjudicando al oro. Históricamente existe una relación inversa bastante marcada entre ambos activos. Cuando el dólar se fortalece, el oro suele perder impulso; y viceversa.

Todo esto que afectaba al corto plazo no anulaba la historia de largo plazo. ¿Los motivos por los cuales el oro tuvo uno de los mejores ciclos de su historia siguen intactos? Yo diría que sí. 

¿Por qué? Veamos:

El mundo sigue teniendo prácticamente los mismos problemas de fondo. EEUU continúa con niveles de deuda muy elevados y déficits fiscales difíciles de sostener. Al mismo tiempo, los bancos centrales siguen incorporando oro a sus reservas como forma de diversificar y reducir la dependencia del dólar. Es cierto que este año el ritmo de compras se moderó un poco, pero la tendencia estructural no cambió.

Lo que sí cambió fue la relación riesgo/retorno. Y esa diferencia es clave. Después de la suba tan vertical que tuvo el oro hasta enero de este año, el mercado ya incorporaba otros riesgos. Por eso (y más allá de que también valía la pena por una cuestión de rebalanceo), era razonable reducir exposición.

Después la suba de la tasa de interés real y el fortalecimiento del dólar terminó presionando al oro y explicando buena parte de la corrección de los últimos meses. Pero una corrección de ese tamaño, después de una suba tan explosiva, no debería sorprender. Muchas veces no significa que cambió la historia de fondo, sino simplemente que el mercado pasó de un exceso de optimismo/euforia a algo mucho más razonable.

Por eso la lateralización del oro en la zona de USD 3.900/4.000 era muy interesante, ya que había dejado de caer, aún con la tasa de interés real que seguía subiendo.

Encontró soporte una y otra vez alrededor de la zona de USD 3.900/4.000. No solo era un nivel técnico relevante, sino también el área donde se concentraba el mayor volumen negociado (VPOC), que son las barras horizontales que aparecen en el gráfico. Mientras tanto, la volatilidad se fue comprimiendo cada vez más y el precio comenzó a lateralizar. 

Esta semana rompió al alza, superó la media móvil de 50 días y marcó máximos de las últimas semanas. ¿Había certeza de que iba a subir? Claramente no, pero las probabilidades estaban a favor y había señales positivas. Este tipo de comportamiento suele ser mucho más importante que una noticia puntual. De hecho, ese tipo de rupturas después de una etapa de acumulación es uno de los patrones de swing que más me gusta, y más aún estando cómodo con los fundamentos y con la tendencia de largo plazo!

Recordemos que los mercados normalmente no cambian de tendencia de un día para el otro. Antes suelen pasar por procesos de acumulación donde parecen no hacer absolutamente nada. Vale remarcar que una de las características más comunes antes de los movimientos fuertes es justamente esa: baja volatilidad, aburrimiento y sensación de que “no pasa nada”.

¿Y ahora nos vamos a nuevos máximos sí o sí? No lo sé. Pero sí creo que hoy la foto es bastante distinta a la de hace algunas semanas. Se depuró el mercado y el oro respetó una zona técnica muy importante. Mirando el gráfico, pareciera querer ir a testear la media móvil de 200 días (USD 4.480). Y si el dólar sigue aflojando como los últimos días, puede ser mayor nafta alcista para el metal.

¿Y qué pasaba si el oro rompía a la baja la zona de USD 3.900/USD 4.000 y marcaba nuevos mínimos? Hubiera sido momento de ponerse el casco. ¿Qué significa eso? Reducir exposición para proteger la posición. Y esperar a que el precio muestre buenas señales nuevamente.

Al final del día, de eso se trata este hermoso mundo de las inversiones. No se trata de adivinar el próximo movimiento ni de creer que uno sabe más que el mercado. Se trata de evaluar probabilidades, entender la relación riesgo/retorno y tomar decisiones coherentes con nuestro estilo y horizonte de inversión.

Creo que uno de los errores más comunes es enamorarse únicamente de los fundamentos o únicamente del gráfico. Ninguno alcanza por sí solo. Los fundamentos nos ayudan a entender qué comprar. El precio nos ayuda a decidir cuándo hacerlo y con qué nivel de exposición, es decir, cuándo conviene acelerar y cuándo es mejor desacelerar.

PD: Más allá de esta mirada puntual, el oro sigue siendo un activo que, en mi opinión, aporta muchísimo valor dentro de una cartera. No solo por sus fundamentos de largo plazo, sino también porque tiene una baja correlación con los activos tradicionales, ayudando a diversificar y reducir la volatilidad total del portafolio. Por eso, hace mucho tiempo es una obligación en cualquier cartera diversificada.

Y si el oro está mostrando esta fortaleza, las mineras (GDX) se ponen todavía más interesantes. Hoy cotizan a 6,1veces EV/EBITDA NTM, en la parte baja del rango de los últimos años:

¿Qué significa eso? Que el mercado hoy está pagando aproximadamente 6 veces el resultado operativo esperado de las compañías para los próximos 12 meses. Es uno de los múltiplos más utilizados para comparar empresas, porque incorpora tanto el valor de mercado como la deuda y permite tener una idea bastante clara de cuán caras o baratas están. Y para mineras es más adecuado que el Price-to-earnings, ya que las ganancias netas pueden verse muy afectadas por cuestiones contables o amortizaciones.

Obviamente las mineras dependen muchísimo del precio del oro. Pero esta valuación te da un margen de seguridad que no tenías en otros momentos del ciclo!