Sin dudas, los bonos soberanos en dólares son una de las inversiones preferidas por los inversores argentinos. Y no es para menos, en los últimos 3 años han dado ganancias espectaculares. Sin embargo, mirando hacia adelante quizás sea momento de empezar a vender. Todo lo que tenés que saber, a continuación.
Luego de un recorrido alcista fenomenal, iniciado en 2023 con las expectativas de un cambio de gobierno, creo que ha llegado el momento de vender los bonos argentinos en dólares (o al menos empezar a bajar la exposición).
A primera vista, esto puede resultar contraintuitivo, dado que la semana pasada el riesgo país llegó a perforar los 500 puntos y se encuentra en zona de mínimos para el gobierno de Milei. Esto fue acompañado por una gran noticia: la calificadora de riesgo Fitch subió la nota de la deuda soberana de CCC+ a B- a principios de mes.
Sin embargo, de a poco empieza a asomar un gran riesgo en el horizonte: las elecciones presidenciales de 2027.
Por supuesto que los bonos pueden seguir subiendo en los próximos meses. De hecho, muchos analistas sugieren que con la nueva calificación (B-) el riesgo país debería estar en 350 puntos, no 500.
El problema es la relación riesgo retorno, que es cada vez menos favorable hacia adelante.
Acá es importante recordar que los bonos argentinos no son un instrumento de renta fija tradicional, donde el inversor los compra para “hacer tasa”. Por el contrario, el principal incentivo (y donde estuvieron las ganancias más jugosas) pasó por la apreciación del capital.
Hoy ese “trade” ya está muy avanzado, los bonos están en máximos, y no en los niveles deprimidos de 2023.
Con este contexto, y después de las experiencias de las PASO de 2019 y septiembre de 2025, muy pocos inversores querrán arriesgarse y pasar comprados las presidenciales de 2027.
De hecho, es el comentario recurrente que recibo de todos los inversores con los que hablo. Por más convencidos que estén del rumbo que sigue el país, no quieren arriesgarse otra vez.
Creo que en definitiva se trata de un tema de timing . Entre ahora y mayo del año que viene el escenario más probable es ver a muchos inversores queriendo reducir su exposición al “riesgo argentino”.
Pero esto no es todo. El plano internacional también supone grandes riesgos hacia adelante.
Estamos en el momento de mayores tensiones globales desde la caída del muro de Berlín, la inflación en EEUU está subiendo por la guerra en Irán y las tasas de interés están bajo presión. Sin ir más lejos la tasa a 30 años (EEUU) ya está arriba de 5% y amenaza con salir disparada hacia arriba:
Como si esto fuera poco, hay un evento que para mí es clave: en noviembre hay elecciones legislativas en Estados Unidos.
Si Trump pierde y sale debilitado, las chances de ver en 2027 un apoyo fuerte como pasó en 2025 quizás sea menos probable. Eso podría hacer que el mercado se adelante y empiece a desprenderse antes de los activos argentinos.
Adivinar el timing perfecto para vender o para comprar un activo es imposible. Lo mejor que podemos hacer es evaluar la relación riesgo retorno de una inversión en un determinado punto del tiempo. Y en este caso, todo se resume a eso: hoy en bonos soberanos de Argentina veo un
upside limitado y un downside (riesgo a la baja) salvaje.
Aclaración importante: esto no tiene nada que ver con lo que cada uno piense respecto del gobierno o de las elecciones de 2027. Por más que Milei sea reelegido, el escenario más probable es tener ruido electoral, como pasa siempre en Argentina.
Quedarte comprado hoy implica no sólo apostar por una victoria de La Libertad Avanza en 2027, sino además que el camino a octubre será “un lecho de rosas”, sin sobresaltos.
Incluso si te gustan hoy los bonos argentinos creo que hay muy buenas chances de tener precios de entrada mucho mejores que los actuales en 2027.
Esta mirada no aplica linealmente a las acciones argentinas, que todavía están lejos de sus máximos históricos y -en especial el sector energético- todavía pueden tener mucho recorrido este año. Aquí, la película es un poco distinta.
Tampoco es igual la exposición que tienen los inversores a ambos activos. Hay inversores que tienen alocado en bonos argentinos 10%, 20%, 30% o incluso más, acarreando jugosas ganancias pero también un gran riesgo.
En definitiva, quien estuvo posicionado en bonos argentinos en los últimos años hizo plata genuina. La discusión hoy es si la mejor decisión, en el punto del ciclo en el que estamos parados, es seguir comprados o empezar a reducir la posición. Mi lectura es que estamos en un momento de
buena asimetría para empezar a vender . No porque la historia se haya terminado, sino porque lo que viene exige algo que históricamente Argentina no tiene: tranquilidad electoral. No hay forma de pegarle al techo. Pero en Argentina, siempre es mejor irse temprano que demasiado tarde.
Ahora, la pregunta del millón: ¿qué hacer?
Invertir en el segundo semestre del 2026 y en todo el 2027 será un desafío que el inversor no suele estar acostumbrado. Con nuestros clientes estamos aplicando distintas estrategias. Una de ellas es una alternativa pensada para rendir más de 10% y que puede ser muy interesante para el momento actual.
