Esta semana Intel presentó resultados y la acción saltó 20%. Pero la verdadera pregunta no es qué le pasó a Intel — es qué está pasando con las inversiones de IA en general. Y por qué, si mirás el cuadro completo, hay una empresa menos famosa que NVIDIA que probablemente sea una mejor idea para lo que viene.
Parte 1 — La resurrección
Hace doce meses, Intel estaba muerta.
Una empresa que entre 2018 y 2021 ganaba 21 mil millones de dólares por año, en 2024 perdió 18.800 millones. El mayor colapso en la historia de la compañía. La acción, que en 2021 cotizaba arriba de 65 dólares, tocó un piso de 18 dólares en abril de 2025. Los despidos masivos se acumulaban, la división de foundry (fábrica de chips para terceros) sangraba, y el consenso decía que Intel estaba terminada: superada por TSMC en manufactura, por NVIDIA en AI, por AMD en diseño, por ARM en arquitectura. El problema no era uno, eran todos al mismo tiempo.
Lo que pasó en los últimos meses es una de las vueltas corporativas más sorprendentes de la década.
El 23 de abril Intel publicó los números del primer trimestre de 2026. Esto reportaron:
- Ventas: 13.580 millones de dólares, contra una expectativa de 12.420 millones. Un beat de casi 10%.
- EPS (ganancias por acción) ajustado: 29 centavos, contra un consenso de apenas 1 centavo. Quince veces arriba del estimado.
- Guidance del próximo trimestre: revenue entre 13.800 y 14.800 millones, por encima de los 13.070 millones que esperaba el mercado. EPS proyectado de 20 centavos, vs 9 centavos de consenso.
- Sexto trimestre consecutivo superando las expectativas.
- Acción: +20% luego de los resultados.
Lo relevante no es el beat en sí. Lo relevante es dónde vino el crecimiento: la división de data center creció 22% interanual a 5.100 millones de dólares, y la división de foundry creció 16% a 5.400 millones. Dos segmentos que hasta hace un año eran agujeros que se tragaban plata, ahora son los motores del negocio.
Lip-Bu Tan, el nuevo CEO que tomó la compañía a fines del año pasado, resumió la tesis en una frase en el call: “El CPU se está re-insertando como la fundación indispensable de la era de la IA”. La idea es simple: durante dos años el mercado vivió obsesionado con las GPU de NVIDIA para entrenar modelos. Pero a medida que los modelos se despliegan en producción — la fase de inferencia, la que consume la plata en la economía real — los CPUs vuelven a importar. Y Intel es el jugador dominante histórico en CPU.
A eso se sumaron los catalizadores exógenos: apoyo explícito de la administración Trump en el marco del CHIPS Act, inversiones estratégicas de fondos como Apollo, una alianza con TSMC para procesos avanzados, y el avance del proceso 18A — la primera tecnología de fabricación que le permite a Intel volver a competir de igual a igual con los 2 nanómetros de TSMC.
El resultado: la acción, que cotizaba en 19 dólares hace ocho meses, está hoy sube arriba de 80. Una suba del 300% desde el piso. Y todo indica que la recuperación recién está empezando — los analistas proyectan que Intel va a pasar de perder plata en 2025 a ganar 0,79 dólares por acción en 2026 y 1,22 dólares en 2027.
Parte 2 — Por qué la próxima fase del AI Trade va a ser distinta
Durante 2023, 2024 y parte de 2025, el mercado premió una sola narrativa: comprar todo lo que venda picos y palas para la infraestructura de IA. NVIDIA se multiplicó por diez. Vertiv, que hace enfriamiento para data centers, subió 355% en un año. SanDisk, fabricante de memoria, llegó a subir casi 3.000% en doce meses.
Esa narrativa descansa sobre un supuesto que empieza a cuestionarse: que el camino hacia la IA útil pasa por modelos cada vez más grandes, corriendo en datacenters cada vez más grandes, alimentados por chips cada vez más caros. Nuestra tesis es que esa ecuación se está rompiendo.
La carrera ya no es por hacer la IA más inteligente. Los modelos actuales son suficientemente inteligentes para el 95% de las tareas económicamente relevantes. Para procesar un reclamo de seguro, redactar un contrato estándar, atender soporte técnico o hacer análisis contable, la diferencia entre un modelo frontier y uno tres generaciones atrás es cada vez más chica. Lo que importa ahora es distinto: contexto largo sin degradación, costos de inferencia accesibles, y la posibilidad de correr modelos localmente.
Las Mac Mini con Apple Silicon corriendo modelos de 70 mil millones de parámetros en tu escritorio son una señal concreta. Los modelos open-source como Llama, DeepSeek y Qwen demostrando que es posible igualar a los closed-source por una fracción del costo son otra. Si esto se consolida, la pregunta del billón de dólares es: ¿sobre qué base los hyperscalers van a justificar 600 mil millones de dólares combinados en capex para 2026 y los años que vienen?
Si el capex se recorta — aunque sea parcialmente — toda la cadena del viejo AI trade sufre. Y sufre desde valuaciones que asumen que nada va a salir mal.
Parte 3 — NVIDIA vs ASML: el problema y la alternativa
NVIDIA es el centro del viejo AI trade. Es una empresa extraordinaria — margen operativo del 60%, ROIC del 63%, retorno sobre capital invertido casi tres veces el de cualquier comparable. Pero cotiza a 4,85 billones de dólares de capitalización, la empresa más valiosa del mundo, con estas características de riesgo:
- Concentración de clientes: aproximadamente 40% de sus ventas vienen de dos clientes.
- Competencia creciente de chips custom: Google TPU vía Broadcom, Meta Artemis, AWS Trainium, los chips especializados de Cerebras y Groq. Todos atacan el mismo nicho.
- Margen en pico histórico: un 60% de margen operativo no es sostenible cuando la demanda se normaliza.
- Proyecciones que asumen crecimiento perfecto por varios años.
No estamos diciendo que NVIDIA vaya a colapsar. Estamos diciendo que la asimetría riesgo-retorno se deterioró. En un escenario base con desaceleración de crecimiento, la acción puede perder 13-38% sólo por compresión de múltiplos. En un escenario adverso — que no requiere colapso, solo que el capex no cumpla las proyecciones — las pérdidas pueden ser mayores.
¿Dónde está la alternativa? En la empresa que le vende los picos y las palas a los que fabrican los picos y las palas.
ASML es una compañía holandesa que fabrica máquinas de litografía EUV (extreme ultraviolet). No hace chips. Hace las máquinas con las que se hacen los chips. Y acá está el dato que hay que entender: ASML es la única empresa del mundo que produce litografía EUV. Ni TSMC, ni Samsung, ni Intel pueden fabricar chips de 3 nanómetros o menos sin comprarle máquinas a ASML. Cada máquina cuesta cerca de 200 millones de dólares. El backlog de pedidos supera los 35 mil millones de euros.
Cuando se compara con NVIDIA, surgen cuatro ventajas estructurales:
1. Demanda agnóstica al ganador. No importa quién gane la guerra de la IA. Gane NVIDIA, gane AMD con sus GPUs, ganen los chips custom de Google o Amazon, gane Intel con su resurrección, gane TSMC fabricando para todos ellos — todos tienen que comprarle a ASML. ASML no tiene que acertar la apuesta; ASML cobra peaje cualquiera sea la apuesta.
2. Monopolio real, no competitivo. Décadas de I+D y secretos industriales protegidos. No es un moat que se erosione con un competidor nuevo en tres años. Es un moat que se construyó en cuarenta años.
3. Visibilidad plurianual. Las fabs (fábricas de chips) se planifican con 3-5 años de anticipación. El backlog de ASML está prácticamente garantizado por el ciclo de inversión global en capacidad. Mientras que los analistas tienen que adivinar el revenue de NVIDIA trimestre a trimestre, el de ASML es, en gran medida, un problema de logística.
4. Margen con espacio de expansión, no compresión. ASML hoy tiene un margen operativo del 35%, contra el 60% de NVIDIA. El de NVIDIA sólo puede ir para abajo. El de ASML, con la nueva generación High-NA EUV que recién está siendo desplegada, tiene espacio para subir.
En valuación, los dos cotizan caro. NVIDIA a 41 veces ganancias, ASML a 48. Pero si uno mira el horizonte de 2027, NVIDIA depende de un escenario ambicioso para justificar el precio, mientras que ASML solo necesita que se siga fabricando semiconductores en el mundo.
Esto no es una recomendación de compra o venta de un activo puntual. Es un análisis de la relación riesgo retorno en cada caso, y una opinión personal de quien escribe esta columna.
Se viene un nuevo “trade” de inteligencia artificial que será muy distinto al anterior que brilló entre 2023 y 2025. Lo que viene, pasa por otro lado.
