Club de Inversores

Trump no sabe qué hacer, pero vos tenés que hacer esto

El conflicto con Irán entró en su segundo mes, los mercados siguen sin plan, y la desaprobación de Trump crece a un ritmo que no se veía en décadas. El escenario base sigue siendo una resolución rápida. Pero el riesgo de cola ya no es despreciable – y hay que saber qué hacer con eso. En esta nota, te digo una clave para cuidar tus inversiones.

El 8 de febrero -mucho antes de que comenzara el conflicto en Irán- escribí una nota titulada
“2026: el año del pánico” que supo tener más poder predictivo que la mítica tapa que todos los años saca “The Economist”.

Si hay algo seguro en todo esto es que tenemos que acostumbrarnos a un contexto de alta volatilidad e incertidumbre. Por lo menos mientras esté Trump en la Casa Blanca.

Recapitulemos un poco donde estamos hoy.

El miércoles 1 de abril, Trump habló al país sobre la guerra con Irán. Era una oportunidad para calmar a los mercados. Para dar una hoja de ruta. Para mostrar que había un plan. Muchos especulaban con algún anuncio importante para calmar a los mercados.

Pero no hizo nada de eso.

Dijo que iba a golpear a Irán “extremadamente fuerte” en las próximas 2-3 semanas. Dijo que la guerra estaba “cerca de terminar”. Pero no dio un solo detalle concreto sobre cómo. Ni calendario de cese al fuego, ni marco de negociación, ni concesiones.

La reacción fue inmediata. Los futuros de los mercados de acciones cayeron y el petróleo se disparó superando los USD 110 el barril – niveles que no veíamos desde 2022.

El mercado no quería escuchar más retórica de guerra. Quería escuchar la palabra “paz”. Y no la escuchó.

 

Un conflicto sin GPS

Más de un mes de conflicto. Miles de muertos entre Irán, Líbano y la región – más de 2.000 solo en Irán y más de 1.200 en Líbano. El Estrecho de Ormuz – por donde pasa el 20% del petróleo – sigue bajo amenaza. Y el mismo día del discurso, un ataque aéreo mató a la esposa de Kamal Kharazi, uno de los principales referentes de la diplomacia iraní. Un gesto que parece diseñado para cerrar puertas, no para abrirlas.

Aunque en estos momentos parezca poco creíble, mi escenario base sigue siendo una resolución durante abril. Trump necesita cerrar esto. Políticamente no le conviene estirar el conflicto. Económicamente, cada semana con petróleo arriba de USD 100 es un impuesto invisible a la economía global.

Pero acá está el problema: el escenario base no es lo que nos tiene que preocupar.
Es el riesgo de cola.

Pensalo así. Si un día comés en McDonald’s, no pasa nada. Tu cuerpo lo absorbe y seguís con tu vida. Pero si vas todos los días, la cosa cambia. En dos semanas empezás a sentirte peor. En un mes, tus análisis de sangre lo reflejan. Y si seguís más allá de cierto punto, el daño es difícil de revertir.

Con este conflicto pasa algo parecido. La primera semana los mercados lo digirieron. La segunda empezaron a
pricea r riesgo. Ahora entramos en la quinta semana y cada día que pasa sin resolución, el riesgo de un escenario extremo – una escalada mayor, el cierre definitivo de Ormuz, una recesión energética – es más alto. No porque sea probable, sino porque se acumula.

Y a diferencia de dejar de comer comida chatarra, acá no controlamos cuándo parar.

 

Hielo delgado en Washington

Trump camina sobre hielo cada vez más fino. Los números no mienten:

Su desaprobación llegó al 57% – la más alta de toda su carrera política, sumando ambos mandatos. Creo que es interesante ver este gráfico de “The Economist”, donde se ve claramente como se empezó a acelerar la desaprobación neta (aprobación menos desaprobación):

 

El 28 de marzo, apenas cuatro días antes del discurso, entre 8 y 9 millones de personas salieron a la calle en la marcha “No Kings” – la protesta más grande en la historia de Estados Unidos. Más de 3.300 eventos en los 50 estados. No fue algo menor ni de nicho.

¿Y por qué importa todo esto para los mercados? Porque en noviembre hay elecciones legislativas. Las encuestas genéricas ya dan ventaja a los demócratas por primera vez en más de tres años. Si Trump pierde el Congreso, entramos en dos años de gobierno paralizado – con un presidente debilitado, un conflicto sin resolver, y una economía que ya tiene el petróleo al cuello.

Y hay un dato adicional que puede parecer trivial pero no lo es: el 11 de junio arranca el Mundial de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá. Llegar al Mundial con tropas en Medio Oriente, riesgos enormes de seguridad, petróleo arriba de 100 dólares y una crisis política interna sería un desastre de imagen – y Trump lo sabe.

 

Entonces, ¿qué hacemos?

Antes que nada, algo que ya dije muchas veces pero vale la pena repetir: la clave es tener un portafolio genuinamente diversificado.

Y acá quiero ser específico, porque hay una diferencia enorme entre diversificación real y diversificación de nombre.

Un portafolio “60/40” clásico (60% acciones, 40% bonos largos) suena diversificado.
Pero no lo es.

Diversificación real en 2026 implica invertir en distintos activos, mercados y estrategias. Una mirada flexible que en general la industria tradicional no tiene.

 

Ser agnósticos: lo mejor que podemos hacer

Ahora, más allá de la diversificación, lo que quiero agregar acá es una idea que para mí es fundamental: mantenernos agnósticos.

¿Qué quiero decir con esto? Que no necesitamos predecir si el conflicto se resuelve en abril o si escala. No necesitamos adivinar si Trump pierde o gana en noviembre. Lo que necesitamos es un sistema que nos diga cuándo actuar.

Una señal simple que podemos usar es el cruce de medias móviles de 50 y 200 días del S&P 500. Por lo menos para entender si estructuralmente empieza a haber riesgo en la bolsa de Estados Unidos.

Aclaración: no hay un método mejor en términos absolutos. Todos tienen sus pro y sus contras. Este es el que yo uso y con el que me siento más cómodo.


En el gráfico de arriba vemos el S&P y las dos medias móviles, en azul la de 50 y en rojo la de 200.

El índice ya está por debajo de ambas – una configuración que técnicamente es bajista. Pero el cruce de la media de 50 por debajo de la de 200 (lo que se conoce como “death cross”) todavía no se confirmó.

Si ese cruce se da, es una señal concreta para reducir exposición a renta variable. No porque sea mágica, sino porque históricamente ha sido un buen filtro para evitar las caídas más profundas. No te saca en el mínimo, pero te evita quedar atrapado en un mercado bajista prolongado.

Y eso es exactamente lo que necesitamos ahora: no adivinar, sino tener un plan que nos proteja del escenario de cola sin sacarnos del mercado si todo se resuelve.

 

Conclusión

El escenario base sigue siendo una resolución del conflicto en las próximas semanas. Pero cada día que pasa sin avances concretos, el riesgo de un desenlace negativo crece. No lineal sino exponencialmente, como en McDonald’s.

Trump tiene presión desde todos los flancos: mercados, encuestas, la calle, las elecciones de noviembre, y hasta el Mundial en junio. Algo va a ceder. La pregunta es qué.

Mientras tanto, nosotros no necesitamos predecir el desenlace. Necesitamos estar preparados para los dos caminos: diversificación real (no de nombre) y reglas objetivas que nos permitan actuar sin emoción si las cosas se ponen feas.

No es momento de pánico. Pero sí de tomar cartas en el asunto.

Por: Agustin Beret

Cargo: Managing Partner

Correo: [email protected]

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