Hace años venimos sugiriendo invertir en oro, plata y mineras de oro y plata. El tiempo nos ha dado la razón. Pero ahora, ¿qué hacemos? ¿Es momento de mantener? ¿Estamos cerca de un techo?
Lo primero que hay que entender es cuál es la lógica económico-financiera que está haciendo que suban los metales preciosos. Y, para ser justos, es la misma que habilita la suba de todos los commodities, aunque el oro y la plata suelen ser los primeros en reaccionar. ¿Cuál es el justificativo?
La emisión de papel moneda. Esto suena un poco confuso porque no da la impresión de que la Reserva Federal esté en un proceso de emisión desbocado. Pero lo que sucede es que el mercado empieza a anticipar que la Fed se verá forzada a emitir. ¿Por qué?
Porque el déficit fiscal en los EEUU está totalmente fuera de control. Podríamos decir incluso que está “técnicamente” fuera de control. Esto quiere decir que solo hay aumentos de gasto público y no se ve ninguna intención de cambiar ese curso. ¿Cómo puede cambiarse?
Algunos podrían decir que es cuestión de subir impuestos. Aunque la aritmética no ayudaría. Porque los aumentos de impuestos para eliminar el déficit serían astronómicos e inviables desde el punto de vista político.
Bajar el gasto tampoco parece una opción políticamente viable. ¿Por qué? Porque tiene costos políticos enormes. Y para que eso suceda tiene que haber una demanda casi explícita del electorado estadounidense. Nada indica que estemos ahí.
La consecuencia es que los déficits se irán acumulando y se irán financiando con deuda. Esto solo dilata el problema de forma elegante. Y también lo dilata el hecho de que a la deuda se la financia con nueva deuda que permite “rollear” o refinanciar las deudas anteriores.
PERO EN ÚLTIMA INSTANCIA, hay que pagar. Y el mercado empieza a ver que no habrá más remedio que pagar con emisión. La tan temida monetización de la deuda o el déficit o una combinación de ambas.
Esto es el ENDGAME. El fin de la lógica financiera que ha imperado en el mundo desde que Paul Volcker comenzó a atacar a la inflación en los 80s.
En consecuencia, nada cambia de mediano-largo plazo a la tendencia alcista de los metales. Pero las oscilaciones del 10%-15% para el oro y la plata, nos hacen recordar que estos son activos de alto riesgo y que la volatilidad que tienen hoy no tiene nada que ver con la que experimentaron solo unos meses atrás.
Conclusión, la lógica de los metales preciosos no cambió. Incluso empieza a contagiarse a otros commodities como el cobre, el paladio o el platino. Pero los movimientos son muy violentos y las carteras tienen que ajustarse acorde al riesgo que cada uno pueda tolerar.
