Club de Inversores

Tus inversiones están en peligro con la guerra en Irán (no es lo que pensás)

El oro y los bonos del Tesoro deberían estar subiendo. Pero no. El mercado nos está mandando una señal que no podemos ignorar: las reglas del juego cambiaron.

Cuando estalla una guerra, uno espera que pasen ciertas cosas: que el oro suba como refugio, que los bonos del Tesoro de Estados Unidos se disparen porque todo el mundo busca seguridad. Es lo que dicen los manuales. Es lo que pasó históricamente en la mayoría de los conflictos.

Pero esta vez está pasando algo completamente distinto. Y si no lo entendés, tu cartera puede pagar un precio muy alto.

Vamos por partes. Con la escalada del conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz -por donde transita el 20% del petróleo mundial- el crudo se disparó y está cotizando cerca de los USD 95 el barril. Eso era esperable. Lo que
no era esperable es lo que está pasando con el oro y los bonos del Tesoro.

El oro, que supuestamente es el refugio por excelencia en tiempos de guerra, se desplomó más de USD 350 por onza desde sus máximos recientes. Pasó de cotizar cerca de USD 5.400 a principios de marzo a perforar los USD 5.100 esta semana.

Estamos hablando de una caída de casi 7% en el activo que, según el manual, debería estar volando.

Si miramos los gráficos intradiarios de 30 minutos, la dinámica queda expuesta: el oro se está moviendo al compás del petróleo. Cuando el crudo sube con fuerza, el nerviosismo se dispara y le pegan también a los metales. Es un comportamiento que no encaja con la narrativa de “oro = refugio en una guerra”.

Acá podemos ver el gráfico de 30 minutos desde el comienzo de la guerra (en azul el oro y en rojo el petróleo):

Y lo mismo pasa con los bonos largos del Tesoro de Estados Unidos. En vez de subir como refugio, están cayendo. ¿Por qué? Porque el mercado está más preocupado por la inflación que genera el petróleo caro que por el clásico vuelo a la calidad.

Veamos el gráfico de 30 minutos que compara a los bonos del tesoro (ETF TLT, en azul) y el precio del crudo (rojo):

Fijate lo que pasó: cuando el petróleo subió con fuerza, le pegaron a los bonos como si no hubiera un mañana. Cuando retrocedió, tuvieron un respiro. Y cuando el crudo volvió a subir, los bonos volvieron a caer. La misma dinámica que el oro. El petróleo está dominando completamente a los mercados.

 

¿Por qué importa esto para tu portafolio?

Porque lo que estamos viendo es una confirmación en tiempo real de algo que venimos advirtiendo hace tiempo: los portafolios tradicionales están en peligro.

El enfoque clásico 60/40 -ese que arman los asesores financieros desde hace 40 años con 60% en acciones y 40% en bonos- se basa en una premisa fundamental: que cuando las acciones caen, los bonos suben y te protegen. Incluso quienes le agregan algo de oro lo hacen pensando que es la cobertura definitiva ante la incertidumbre. Esto funcionó extraordinariamente bien durante cuatro décadas de tasas de interés cayendo y una bolsa norteamericana en alza sostenida. Fue una tormenta perfecta.

Pero ese mundo no existe más.

Lo que estamos viendo con Irán es un ejemplo brutal. Tenemos una guerra, tenemos aumento de riesgo, y los dos activos que supuestamente te protegen -los bonos largos del Tesoro y el oro- están cayendo junto con las acciones. Es exactamente lo que pasó en 2022, pero ahora con esteroides porque hay un conflicto bélico de por medio.

La lógica es simple pero demoledora: si el petróleo se mantiene alto, la inflación no baja. Si la inflación no baja, la Reserva Federal no puede recortar las tasas. De hecho, las probabilidades que asigna el mercado a un recorte de tasas pasaron de casi 60% antes de la guerra a menos del 20% hoy. Y si la Fed no baja las tasas, las acciones sufren y los bonos también. Tu portafolio queda atrapado: ninguna pata te salva.

 

Entender las narrativas, no repetir el manual

La lección más importante que deja esta semana es que poco importa la evidencia histórica si no entendés las narrativas que mueven al mercado hoy. Decir “en las guerras el oro y los bonos suben” es repetir un manual que ya no aplica. Lo que tenés que entender es qué fuerza domina al mercado en este momento. Y hoy esa fuerza es el petróleo y su impacto inflacionario.

Estamos ante un cambio de paradigma. El mayor riesgo hoy es confundir tendencias de largo plazo con características absolutas de los activos financieros, porque esas tendencias están cambiando. Los bonos no siempre te van a proteger. El oro no siempre sube en una guerra. Y la Reserva Federal no siempre va a poder salvar al mercado.

 

¿Qué hacer?

Antes de cerrar la nota, un comentario. Si llegaste hasta acá es porque probablemente este tema te tiene preocupado. Si querés entender cómo armar un portafolio inteligente con las estructuras adecuadas, te quiero invitar a que participes de un evento exclusivo para grandes inversores que vamos a hacer desde CDI Capital (en conjunto con Club de Inversores). Son dos encuentros súper exclusivos para un grupo muy limitado de participantes.

Es un espacio privado de conversación, análisis y criterio, donde un grupo para discutir y entender en profundidad los pilares de la gestión patrimonial moderna. Ya en la preventa los cupos están casi agotados. Si te puede interesar, te sugiero que veas toda la información del evento en este link: https://clubdeinversores.com/encuentro-privado-gestion-patrimonial

Ahora sí, continuemos.

Lo primero: no tomar decisiones apresuradas. En una guerra, lo peor que podés hacer es actuar en pánico. Cada cartera es distinta y lo que le sirve a uno puede ser desastroso para otro.

Lo segundo, y más estructural: si todavía tenés un portafolio armado con la lógica del 60/40, este es el momento de replantearlo seriamente. Hoy tiene mucho más sentido un enfoque flexible, sistemático, con estrategias de entrada y salida claras, con diversificación real en activos, países y monedas.

La diversificación ya tendrías que haberla empezado a aplicar antes. Si venías comprado con el 80% de toda tu cartera en tecnología de Estados Unidos, ya tenías un problema serio de gestión de riesgo. Hoy eso quedó más expuesto que nunca.

Como vengo diciendo hace tiempo, estoy convencido de que en la próxima década los portafolios exitosos no serán los tradicionales basados en viejos dogmas, sino los que mejor se adapten al cambio. Como dijo Peter Drucker: “El mayor peligro en tiempos turbulentos no es la turbulencia misma. Es actuar con la lógica del pasado.”

Por: Agustin Beret

Cargo: Managing Partner

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