El ahorro en Argentina siempre fue un problema pero ahora empieza a haber una solución.
El plazo fijo tradicional rara vez logró ganarle a la inflación y, en promedio, terminó rindiendo negativo en términos reales. Por eso el argentino promedio se refugió en el dólar, en ladrillos o directamente fuera del sistema. Pero eso podría estar empezando a cambiar.
Apareció un nuevo instrumento que, sin ser revolucionario en su estructura, sí cambia algo clave: el flujo. Se trata del plazo fijo UVA con pago de intereses en subperiodos. Traducido: un plazo fijo ajustado por inflación que, además, paga intereses todos los meses. El plazo mínimo es de 90 días y el máximo de 1095.
¿Cómo funciona? El capital se ajusta por UVA, es decir, sigue la inflación. Si los precios suben, tu capital también. Eso ya lo hacía el plazo fijo UVA tradicional. La diferencia está en que ahora no tenés que esperar al vencimiento para ver algún rendimiento: cada 30 días cobrás un interés (hoy en torno al 4,5% anual sobre el capital ajustado).
Es decir, tenés algo que históricamente en Argentina no existía: renta mensual en pesos que, además, mantiene el poder adquisitivo. Esto es lo novedoso.
Ya no es solo proteger el capital, sino también generar flujo. Y eso lo acerca mucho más a otras alternativas que el inversor argentino conoce bien, como el real estate. De hecho, conceptualmente se parece bastante: capital que se ajusta (por inflación o por precio del activo) y renta periódica. La diferencia es que acá no hay mantenimiento, impuestos, períodos sin alquiler ni montos de entrada altos.
Ahora bien, ¿cómo se compara esto contra el resto de las opciones en pesos?
Veamos los bonos a tasa fija:
Hoy las tasas están en torno al 2/2,3% mensual (TEM), bastante planas a lo largo de la curva. Eso, anualizado, da algo en línea con el 25%/30%. El problema es que eso depende totalmente de que la inflación siga bajando. Si la inflación se mantiene por encima de ese nivel, el rendimiento real vuelve a ser negativo. En cambio, el UVA directamente se ajusta: no depende de acertar el número de inflación, la sigue.
Y esto nos lleva al plazo fijo tradicional. Hoy está pagando entre 21% y 25% TNA, rendimientos más bajos que los bonos a tasa fija. Y estructuralmente tiene el mismo problema de siempre: estás apostando a que la tasa le gane a la inflación. Si te equivocás, perdés poder adquisitivo. El UVA, en cambio, no compite contra la inflación, ya que te da cobertura.
Recordemos que el nuevo PF UVA no deja de ser una apuesta a la moneda local. Si el dólar se mueve fuerte, podés quedar atrás en dólares aunque estés ganando en poder adquisitivo. Ese es el riesgo.
Protegerte de la inflación no es lo mismo que cubrirte del tipo de cambio. Por eso, más que una solución total, es una pieza dentro de la cartera, no un reemplazo del dólar.
En el fondo, lo interesante no es solo el instrumento en sí, sino lo que implica. Para que el sistema financiero crezca, necesitás ahorro en pesos. Y para que haya ahorro en pesos, necesitás instrumentos que tengan sentido. Esto va en esa dirección. Y es una gran alternativa.
Nota: El material contenido en esta nota NO debe interpretarse bajo ningún punto de vista como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo en particular. Este contenido tiene fines únicamente educativos y representa únicamente una opinión del autor. En todos los casos es recomendable asesorarse con un profesional antes de invertir.
